Dolores de parto- Eugenio García

 Dolores de parto- Eugenio García

Todo lo que existe es información, sin relaciones de intercambio de información no se crea nada, ni materia, ni soles, ni planetas, ni nosotros.

Nosotros mismos, nacemos de una relación de intercambio de material genético, (y de afecto en algunos casos). Existimos gracias al intercambio de oxígeno con la atmósfera y de energía con los alimentos que consumimos gracias a las relación de intercambio con el planeta. Creamos valor nuevo con otros semejantes presentes y pasados gracias a los conocimientos transmitidos por las múltiples tecnologías de registro de la información que hemos creado, desde las tradiciones culturales transmitidas oralmente de padres a hijos hasta internet. 

El ser humano evoluciona y se convierte en especie dominante gracias a los tecnologías de intercambio de información que es capaz de desarrollar.

La forma de interactuar y de intercambiar información conforma los mundos que habitamos. La historia de la humanidad puede reseñarse como una serie de tecnologías de intercambio de información que van configurando los distintos estados que somos capaces de reconocer desde la edad de piedra hasta nuestros días.

Así, el lenguaje, la escritura, la agricultura, los caminos, las ciudades, la imprenta de tipos móviles, entre otras, transformaron el mundo y determinaron la forma de estar en el mundo de los seres humanos en las distintas épocas. Todas provocaron profundas revoluciones culturales, económicas y políticas, sucesivas ampliaciones de conciencia y cambios radicales en las formas de vida que se terminaron de instalar en largos procesos de tiempo que tomaron décadas, siglos e incluso generaciones. 

Hoy estamos en medio de una transición de mundo, en medio de la crisis que produce adoptar masivamente una nueva tecnología de intercambio de información en medio de estructuras formales y paradigmas culturales de la antigua.

Estamos viviendo en un mundo conformado al modo de la palabra impresa donde una letra sigue a la otra para formar una palabra, a ésta la sigue otra y así hasta formar un sentido. Un modo lineal, secuencial, con un presente, la palabra que leemos ahora; un pasado, la palabra que ya leímos y un futuro, las palabras que nos queda por leer. La línea que concentra nuestra mirada y omite todas las otras líneas de palabras situadas arriba y debajo de la que nos ocupa ahora. 

Esta idea de “omisión de todo lo demás” que no sea aquello que nos concierne nos parece natural y sin dificultad nos dejamos llevar por la lógica del relato. El libro se convierte en el medio natural de la expansión masiva de las ideologías que han circulado y circulan en nuestro mundo

Nos parece natural que las cosas se organicen lineal y sucesivamente en nuestra vida. Nacemos, jugamos, estudiamos, nos recibimos, trabajamos, nos casamos, tenemos hijos, dejamos de trabajar, descansamos, nos morimos. Cada uno haciendo su trazo personal haciéndose cargo de si mismo.

Todo ello hoy está en una brutal colisión con la nueva tecnología de intercambio de información que hemos adoptado hace pocos años. Nunca antes una tecnología se había implantado tan masivamente y con tanta rapidez como internet y los dispositivos móviles que todos llevamos en nuestros bolsillos. El cambio de hábitos es radical y está afectando todas las estructuras que nos hemos dado par organizar la vida. 

La nueva realidad es en-redada, multidimensional, la información llaga de todas partes, todos emiten, todos reciben, no hay editores formales que la organicen. No hay orden lineal y sucesivo. Las estructuras de arman y se reconfiguran al instante. Todo es transparente, todo finalmente se sabe.

Todo poder se basa en controlar la información que se intercambia. El Estado es un sistema de control de la información, las jerarquías en la empresa y el organigrama, también; el dinero es información que se intercambia, el sistema financiero procura controlar ese intercambio. Pero hoy se hace imposible controlar esa información.

En el sistema del libro la información es fácilmente controlada: el poder entonces se concentra: unos mandan, otros obedecen. Para regular ese poder inventamos la democracia representativa, cada cierto tiempo elegimos a aquellos encargados de administrar el poder.

Pero hoy con la información circulando abiertamente se hace imposible el ejercicio del poder tradicional. Las tensiones sociales generadas por el individualismo egótico vigente terminan por estallar. El poder formal se diluye y pasa a las calles. El mundo lineal se transformó en un mundo complejo, multidimensional y en constante transformación. Superinternet ha creado una hiperdemocracia donde todos emiten, todos reciben, todos participan y no aceptan ser representados por nadie. Se complica la toma de decisiones, no hay líderes, se hace imprescindible el acuerdo de las mayorías e incluso el permiso de las minorías.

La democracia representativa, organizada según el paradigma antiguo no tiene cómo responder. Nada funciona, ni la represión policial ni los ajustes políticos. La gente sigue en las calles, continúa la violencia y continuará. Son los dolores de parto de un mundo nuevo que lucha por nacer.  El estallido continuará hasta que no se termine de instalar una nueva conciencia de totalidad, imprescindible para asegurar nuestra supervivencia como especie. 

El Covid 19 deja en evidencia esta necesidad.

Escrito por Eugenio García para SingularityU Colombia Summit. 

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