¿Cómo batallar una epidemia? Digitalizando su ADN y compartiendolo con el mundo.

 ¿Cómo batallar una epidemia? Digitalizando su ADN y compartiendolo con el mundo.

Una pesadilla de hace casi dos décadas apareció en mi memoria: La normalmente caótica “Quinta Avenida” de Changainjie, Beijing, totalmente desolada si un ápice de vida. Escuelas cerradas, el metro abandonado, personas aterradas de salir de sus hogares. Cada noche los canales estatales reportando nuevos casos y muertes. Todo eso mientras afrontamos la realidad: El coronavirus, SARS, fue uno nuevo que nadie entendía cómo se esparcía, ni como se trataba de manera efectiva. Ninguna vacuna a la vista y al final mató a casi 1.000 personas.

Es imposible no encontrar semejanzas entre el SARS y el nuevo Coronavirus , COVID-19, que ha estado invadiendo china y esparciéndose por el mundo. Todavía la respuesta a esas dos epidemias están en manos de cuanto la biotecnología y las colaboraciones mundiales han evolucionado en las pasadas dos décadas. Avances en la secuencia tecnológica genética, biología sintética y la ciencia abierta están reestructurando como tratar con pandemias potencialmente peligrosas a nivel mundial. En este sentido, las dos epidemias sostienen un espejo hacìa la ciencia misma, reflejando tanto el progreso tecnológico como la importancia de compartir la información entre comunidades.

Permítanme ser clara: Cualquier respuesta a una enfermedad infecciosa es una turbia mezcla de: ciencia, política, racismo, desinformación y egos nacionales. Es ingenuo culpa a un mejor control viral y decir que la causa es la misma tecnología. Sin embargo, la comparación de ambos coronavirus demuestran cómo el mundo científico ha cambiado, para mejor, en las últimas dos décadas.

La genética sintética, más económica y fácil.

El código genético de un virus es la primera pista de sus orígenes y sus posibles tratamientos. La respuesta del COVID-19 fue extremadamente rápida. En menos de un mes de identificar el primer caso de Wuhan, China, los científicos habían depositado parte del código genético del virus en GenBank, una base de datos online muy consultada.

Casi inmediatamente, científicos de todos los sectores: Académicos, Biotecnólogos, del Gobierno, en todo el mundo comenzaron a ordenar partes del código genético en línea para estudiarlo en sus propios laboratorios.

El alza de compañías comerciales que manufacturan moléculas hechas de ADN, como Integrated DNA Technologies y Biobasic, ejemplifican lo mucho que la genética sintética ha cambiado desde el 2003 al 2020. Los costos por realizar genomas enteros desde ceros han caído dramáticamente, logrando el boom de la industria de ordenar partes de virus por correo (Y otros organismos). Biobasic, por ejemplo, ofrece “partidores” que amplifican ciertas partes de genes del COVID-19 por unos poco dólares. Estas herramientas genéticas, rápidamente sintetizadas y purificadas en orden, forman un ingrediente crítico para que los cientìficos recreen partes importantes del virus en sus propios laboratorios.

La velocidad con la que el genoma del virus fue compartido además de la facilidad de ordenarlo online, hace que haya un facilidad para los cientìficos de estudiar el virus y sus potenciales vacunas. Acorde al reporte de CBS8, Inovio, una compañia de biotecnologìa localizada en San Diego, ha creado una vacuna potencial para el COVID-19 y lo probaron en ratones y conejillos de india. Si ellos ganan la aprobación de la FDA, las pruebas en humanos podrán hacerse antes del verano.
Sanofi, Moderna, otro gigante farmacéuticos, están detrás de Inovo. En contraste, una vacuna para SARS duró casi 20 meses en crearse, mucho tiempo después del punto máximo de la epidemia. Aunque pueda pasar lo mismo con el COVID-19, hasta el momento la creación de la vacuna no tiene precedentes.

Yendo un paso adelante, los científicos ahora tienen la habilidad de recrear el COVID-19 de la nada. Parte del còdigo genético del virus es suficiente para poder trabajar en la creación de las vacunas. Sin embargo, solamente una real y completa versión puede dar pistas sobre preguntas significantes tales como: ¿Cómo se contagia?, ¿De dónde vino?, ¿Cómo saltó de un animal a un humano? Por ejemplo, mutando sistemáticamente partes del virus, los científicos pueden descifrar los genes críticos que hacen que el virus se esparza y se desarrolle la enfermedad. o puede construir simulaciones más cercanas sobre cómo se expande el virus en la población humana.

De igual manera, hasta el momento, China es el único lugar con acceso al virus intacto, lo que significa que las otras regiones necesitan construir el virus desde su código ADN digital. La tecnología ha estado desde hace más de 20 años, pero los avances en la tecnología genética comercial, han simplificado mucho el proceso, tanto que los problemas ahora es regular- los miedos de accidentes en laboratorios y terrorismo biológico- que la misma tecnología.

Ciencia abierta, en línea.

La otra diferencia entre las respuestas del SARS y el COVID-19, no es en biotecnología, es digital. Cuando el SARS estuvo en 2003, el internet solo funcionaba para una poca cantidad de usuarios y el email era relativamente nuevo. Tener información de una región en cuarentena era inmensamente complicado.

Sin tener en cuenta los retos digitales, el SARS llevó a un momento de unión donde investigadores internacionales, sin importar los problemas, rivalidades y complicaciones internacionales, se unieron par compartir información, especímenes y reagentes a través de comunicaciones personales. Confiando la información a agencias de gobierno, incluyendo el CDC, y artículos académicos en periódicos.

En contraste, el intercambio de data con el COVID-19 fue veloz y abundante. Gracias al alza de pre-publicaciones como bioRixv, científicos pueden fácilmente evitar el proceso de meses de revisión en publicaciones para medios de comunicación y publicar sus resultados directamente en línea.

Aunque compartir información abierta en línea, es una espada de doble filo: Como los artículos publicados en bioRixv no fueron previamente revisados su calidad puede ser cuestionable. Sin embargo, las fuentes han emergido como el: Online Watercooler para científicos que estudian el COVID-19. Por ejemplo, un equipo que está construyendo el COVID-19 desde ceros hizo 4 diferentes secuencias de genomas fuera del servidor y promedio sus resultados para general una secuencia consensuada.

La velocidad en la que se está esparciendo la información no está solo ayudando al desarrollo de la vacuna. También está calmando el pánico público. Un nuevo virus letal está creando pánico en las personas, generando información errónea y desconfianza, especialmente si los científicos se mantienen compartiendo resultados tempranos. bioRixv provee una manera de poner datos delimitados al ojo público, donde los científicos y periodistas pueden crear y reportar resultados sólidos al público.

Los servidores de pre-publicaciones no son perfectos, hay un chance de compartir información y datos erróneos que necesitan ser examinados. Pero es claro que bioRixv está funcionando en un crítico rol de acelerar el conocimiento, y un testamento al movimiento de ciencia abierta.

Una batalla global.

Mientras la ciencia se vuelve más abierta, también se vuelve más colaborativa.

Las colaboraciones globales han subido en números desde el auge del SARS en 2003, con iniciativas que ahora son una docena en un centavo. La respuesta la COVID-19 de la comunidad científica es un ejemplo exacto de ese cambio: En una carrera contra el tiempo, mejor que cazar una fama y reconocimiento personal, hagamos que toda la comunidad colabore y se aceleren los descubrimientos.

Con esto dicho, es importante que el país donde está la ‘Zona Cero’ sea el primero en tomar el primer paso, que es, alertar al mundo de lo que está sucediendo con un nuevo virus. En 2003, China intentó tapar cualquier mención del SARS antes de que se convirtiera en un gran problema. En 2019, oficiales chinos alteraron casi inmediatamente a la Organización Mundial de La Salud sobre el COVID-19 (Aunque no sin antes torcer el brazo y evitar trágicas muertes.)

Podemos maravillarnos con los avances en tecnologías genéticas, biológicas sintéticas o modelos de computador que atacan las epidemias virales; pero fundamentalmente, prevenir una enfermedad requiere un aviso temprano desde la ciudad en la que se originó, así se condenen a la vergüenza.

Más epidemias llegarán. Más de 30 nuevas enfermedades infecciosas han aparecido en las pasadas tres décadas en todo el mundo, y simulaciones muestran varios virus que animales como los murciélagos, entre otros, tienen un gran potencial de saltar a los humanos. Los científicos tienen un plan de juego. ¿Los gobiernos también?

Escrito por Shelly Fan para el Singularity Hub.
Traducido por Angie Garzón para SingularityU Colombia Summit.

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